Municipalidad Provincial de Abancay (MPA) formó parte del esfuerzo interinstitucional que permitió devolver a la naturaleza a uno de los símbolos más emblemáticos de los Andes peruanos.
Una historia de esperanza, compromiso y trabajo conjunto tuvo un final exitoso en Apurímac. Luego de seis meses de recuperación y cuidados especializados, el cóndor andino “Apurimaq” regresó a su hábitat natural y volvió a surcar los cielos de la región, gracias al esfuerzo articulado entre instituciones públicas, profesionales veterinarios y ciudadanos comprometidos con la conservación de la fauna silvestre.
La liberación del ejemplar se realizó en el mirador de Huayhuacalle, ubicado a 3310 m.s.n.m, en el distrito de San Pedro de Cachora, lugar donde se integra nuevamente a su entorno natural y a otras poblaciones de cóndores que habitan esta parte del territorio apurimeño.
La historia de “Apurimaq”, nombre que en quechua significa “dios que habla”, comenzó en noviembre de 2025, cuando efectivos de la Comisaría de la Policía Nacional del Perú de Totora Oropesa lo encontraron durante labores de patrullaje al costado de una carretera. El ave se encontraba tendida en una cuneta y expulsaba espuma por el pico, evidenciando un grave problema de salud que motivó la inmediata intervención del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR).
Tras la evaluación realizada por especialistas de la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) Apurímac, se determinó que se trataba de un cóndor macho adulto que presentaba signos evidentes de intoxicación y un estado crítico de salud, con un pronóstico inicialmente reservado. Frente a esta situación, se inició un intenso proceso de estabilización y tratamiento para salvar su vida.
Como parte fundamental de su recuperación, el ejemplar fue trasladado al Centro Ecológico Recreacional Taraccasa, administrado por la Municipalidad Provincial de Abancay (MPA), donde permaneció durante seis meses bajo monitoreo permanente y atención especializada. En este espacio se desarrolló una etapa decisiva para su rehabilitación, permitiendo que el ave recibiera las condiciones adecuadas para recuperarse progresivamente y fortalecer nuevamente sus capacidades de vuelo.
Durante este periodo se realizaron evaluaciones constantes, tratamiento veterinario, alimentación especializada y ejercicios destinados al fortalecimiento muscular, acciones que permitieron que “Apurimaq” superara las secuelas de la intoxicación y recuperara la fortaleza necesaria para retornar a la vida silvestre.
El proceso contó con el apoyo de diversas instituciones y profesionales comprometidos con la conservación de la biodiversidad. Participaron la Clínica Veterinaria MasterVet, Veterinaria Tiutis, Veterinaria SomnusVet, Centro Veterinario Entre Perros y Gatos, la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Micaela Bastidas de Apurímac y la organización Unión por los Animales (UPA), entre otras entidades que sumaron esfuerzos para lograr la recuperación del ave. Asimismo, la organización Movebank, del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, proporcionó el sistema de monitoreo GPS-GSM que permitirá realizar el seguimiento del ejemplar en libertad, mientras que el Zoológico de Denver contribuyó con materiales para el acondicionamiento del recinto utilizado durante la rehabilitación.
Según informó SERFOR, “Apurimaq” es el segundo cóndor andino de la región que retorna a la naturaleza equipado con tecnología de monitoreo satelital, herramienta que permitirá conocer sus desplazamientos, hábitos y comportamiento en estado silvestre, generando información valiosa para las acciones de conservación de esta especie.
Con esta liberación ya son 17 los cóndores andinos rescatados que han logrado regresar a la naturaleza gracias a procesos de recuperación y rehabilitación desarrollados en el país. Su conservación resulta fundamental debido al importante papel que desempeñan dentro de los ecosistemas andinos, contribuyendo a la eliminación natural de restos orgánicos y ayudando a prevenir la propagación de enfermedades.
De acuerdo con el I Censo Nacional del Cóndor Andino, Apurímac alberga al menos 36 ejemplares, cifra que posiciona a la región entre las tres con mayor presencia de esta especie en el Perú. Actualmente, el cóndor andino se encuentra categorizado como especie En Peligro, por lo que su protección constituye una prioridad para las instituciones responsables de la conservación de la biodiversidad.
La MPA expresa su satisfacción por haber contribuido a este importante proceso de recuperación, reafirmando su compromiso con la protección del patrimonio natural de la región y con las acciones que promueven la conservación de las especies que forman parte de la riqueza ambiental y cultural de Apurímac.
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